Pornografía y Parafilias.
En términos generales podemos considerar las parafilia o desviaciones sexuales como desviaciones de las circunstancias, contexto o sujeto con quien se establece una relación con el fin de lograr placer sexual.
Esto implica condiciones no usuales para el logros de la excitación sexual y el orgasmo.
Las parafilias no afectan la respuesta sexual sino que la condicionan a circunstancias "especiales".
Estas parafilias funcionan generalmente como compulsiones, es decir tienen la capacidad de convertirse en impulsos que la persona percibe como iresistibles, y son altamente específicos aunque muchos de ellos funcionan de manera combinada (Ej. El uso del fetiche de la ropa confeccionada en látex para actividades sadomasoquistas).
Para que una parafilia se de cómo tal, debe desprenderse del carácter de curiosidad es decir debe ser persistente en el tiempo y recurencia.
Para que una parafilia sea considerada como nociva o bien comporta riesgos específicos para la salud o la propia vida de la persona o su pareja o bien no comporta para la pareja bienestar y satisfacción.
Sin embargo toda parafilia debería permanecer en el ámbito de la privacidad de las personas, su exposición a través de la pornografía puede hacer que personas que hasta un momento de su vida no hubieses manifestado dicha tendencia comiencen a manifestarla. En el caso de los chicos, la exposición a pornografía de contenidos marcadamente parafílicos en una etapa en que su madurez sexual se encuentra en pleno desarrollo puede dar cabida a manifestaciones tempranas de desviaciones, que en muchos casos por su carácter inusual tendrán o bien pocas oportunidades de ser resueltas o bien pueden implicar daño para las parejas sexuales. Es decir un chico que aprende a excitarse viendo pornografía que comporta humillación de la pareja puede pretender obtener dicho contexto dentro del marco de su relación con su novia adolescente con lo cual puede causar daño psicológico a su pareja.
Chicos que en su infancia estuvieron expuestos a maltrato infantil, violencia intrafamiliar o muchachas que han tenido abortos durante su adolescencia pueden tener una estructura de personalidad lo suficientemente frágil como para desarrollar perversiones gracias a la exposición de contenidos pornográficos perversos. El acceso a dichos contenidos en la actualidad se halla en la Internet ya que fuera de ella sería necesario acceder a sitios peligrosos o con riesgo de ser descubiertos.
Un chico de 12 años en EEUU violó a una niña de 4 años tras haber sostenido una conversación de carácter sexual en una "Línea Caliente".
